




...crack!
Me bajé del auto y azoté la puerta. El hombre volteó a verme, medio extrañado. Clavé la mirada en su cara y comencé a encabronarme, caminé hacia él y le dije: -guey, mueve tu carro- y él contestó: -si, ahorita, es que estoy descargando- me encabroné mucho más: guey, de una vez... el guey desvió la mirada y continuó descargando, ahora más presuroso. Entonces todo se puso rojo: -a ver hijo de tu puta madre, mueve tu pinche mamada o te saco la mierda de la cabeza- El hombre se quedó pasmado, no había anticipado mi reacción y la neta es que yo tampoco, la neta, pero vi rojo y en rojo, vi a este hombre pasmado frente a mi, como un venado frente a un trailer en una carretera... y de pronto así fue precisamente como me sentí: como un trailer, o un tractor o algo a punto de triturar cada hueso en el cuerpo de ese hijo de puta, comencé a caminar hacia él, alguna gente alrededor miraba inquieta, como nerviosa, luego más gente volteó y el asunto se volvió muy tenso. Yo estaba muy encabronado, mis puños estaban cerrados y mis mandíbulas trabadas, lo iba a lastimar...luego llego la ñora que estaba ayudando a descargar y al ver mi cara psycho, me apañó del brazo y me rogó que no le hiciera nada, era como su jefa y chale, cuando me apañó, la sangre me hirvió aún más y el rojo se tornó en un violento púrpura real y sentí un tipo de enojo que jamás había sentido antes, era algo, era fuego, era furia, pero una furia diferente a cualquier otra que hubiera sentido antes, era una furia libre de culpas, una furia "justiciera", y se sintió bien...
en lo que a mi propio bien concierne, creo que me siento bien... se siente bien ser egoista y ciego... y es en lo que me he venido tornado en este último par de años, he estado rompiendo sistemáticamente con mi antigua forma de ser... ahora estoy más enojado y soy más violento y eso se ha tornado en algo que comienza a afectar brutalmente el mundo al rededor mío y lo veo cambiar y cambiar ferente a mi y una vez más, unos pensarían que no siempre para bien... pero seguro que se siente bien...
¿Es esto en si una crisis?
Lo sea o no, está sucediendo y lo estoy dejando suceder y estoy siendo transformado y en medio del cambio puedo ver clarmente como en mi vida entera he cargado con una carga enorme sobre mis hombros, una carga pesada que me he echado yo sólo y con ella en los hombros he andado por ahí, como un BUEY, llevando a cuestas en mi mente y alma la pesada carga de lo que "yo debo" hacer.
Y ha estado bien, pero de pronto, desde hace dos cortísimos años, sucede que ya no me siento más buey... de hecho, como que comienzo a sentirme león... y tal vez sea un pedo psicológico mío, con el rollo de los treinta y la chingada, pero el asunto, es que profundamente en mi, opera un cambio de algo mucho más relax y hasta melancólico, a algo mucho más arriba, violento.
PERSONAL:

Nada más me ha importado en la vida que tener la razón, pues tener la razón ha sido mi forma de defenderme del mundo, de mostrármele y vendérmele: hacer lo correcto y asegurarme de que lo correcto se haga. Era lo que me daba valor, debo ser honesto, no veía yo más valor en mi mismo, necesitaba ganarlo a través de mis acciones, tratando de agradar, tratando de ser aceptado. YO HE SIDO UN BUEY... he sido yo sirviendo a mi antiguo amo, sirviendo al señor "Ishould".

Y así es como el señor Ishould reina con tal despliegue de poder sobre sus súbditos bueyes... Es por él y sólo por él que un hombre puede cargar las más pesadas de las cruces, guardar los más corrosivos de los secretos, creer las más idióticas de las creencias o cometer los más virulentos crímenes. Es por él y sólo por él que un hombre se vuelve un buey y se echa al lomo las más pesadas cargas y agacha la cabeza y arrodilla el cuerpo negado, cansado y adolorido... y pide más. Por él, sólo por él... por Mr. Ishould... un carismático rey extranjero que sacude en nuestras narices el dulce aroma de un bien superior... su carisma hipnotiza, su carisma te promete siempre, de una u otra forma, un futuro y una vida mejor... por él, surca un buey las tierras de su vida, que es un árido campo...


Y en un futuro…
¿Una tercera?
¿Puede en verdad haber una tercera transmutación del alma?
¿Una libre de amos y de cadenas en el cuello?
¿Libre de crear junto con el mundo?
¿Puerilmente libre? libre de crear nuevos valores que regalarle al mundo, a alguien?
¿Llegar a tener entonces algo propio que darle al mundo en lugar de sólo tomar de él?
... ¿puede en realidad existir?
Muchas preguntas inundan mi alma...
Feuertrunken!




ew long and lonely years now… all of that is darkness to me now, and in this darkness I have dwelled, and in it I do still dwell, but it all just doesn´t appear solid, or tangible, or real to me anymore.
XOCHIQUETZALLI
Xochiquetzal estaba casada con Tlaloc y su vida era muy placentera entre enanos y contrahechos que le servían en todo y la mantenían feliz. Pasaba su vida hilando (es la patrona de las costureras) y cuidando del jardín sagrado, lleno de mariposas, árboles frutales y duendes-tlaloques que servían incondicionalmente a los dioses, quienes no concían ni la muerte, ni el sufrimiento, viviendo ente ríos y lagos en el paraíso en el que reina Tlaloc, el paraíso "del agua y la niebla", cuyo nombre es Tamoanchán.
Xochiquetzal tenía a su cargo un jardín que se le había encomendado cuidar y en el jardín se encontraba el Xochicuahuitl, o árbol florido, del cual Xochiquetzal tenía prohibido cortar flor alguna. Sin embargo, un día lo hizo bajo la influencia de un personaje muy interesante de nombre Pilzintecuhtli, el obscuro y encantador dios, que al igual que los huastecos, no usaba ropa alguna en la parte baja de su cuerpo y, por lo mismo, iba por ahí con el miembro de fuera, y fue precísamente la visión de su formidable miembro lo que sedujo a la virginal diosa y la hizo pecar, pecar por primera vez: "cortar la flor" (expresión que en el lingo mexicah es frecuentemente usada como metáfora de una mujer perdiendo la virginidad ).
La flor fue cortada, el árbol se partió en dos y la desobediencia de Xochiquetzal, trajo dos consecuencias consigo: la primera, quedó preñada y dió a luz al que llamarían Cintéotl, el niño amado, cuyo nombre signifiica, literalmente, diós del maíz, y según los mayas, toda la raza humana sería posteriormente hecha de su carne, por lo que también puede entendérsele como diós de la humanidad. La segunda consequencia de la transgresión de Xochiquetzalli fue el ser desterrada para siempre de Tamoanchán y expulsada hacia la brutal tierra, regida por sus rígidas leyes y sus ciclos.
TLAZOLTÉOTL
En la tierra, Xochiquetzalli conoció el dolor y el sufrimiento y, eventualmente, también conoció la muerte.
Xochiquetzal vivió el resto de su vida terrestre llorando por el paraíso que perdió y decían los antiguos, que a veces por las noches, si uno abría lo suficiente sus orejas, aún se podía escuchar su llanto (Llorona) y que si uno abría lo suficiente su corazón, de igual manera podía uno sentir su dolor, el dolor de la que se atrevió a transgredir y cuya transgresión resultó en nuestro eventual nacimiento y quien en su nueva calidad terrestre, también fuera llamada con cariño, "Toci" (de "To"- nuestra y "Cihtli"- abuela", lo que convierte, lógicamente, a su hijo Cintéotl-maiz, en nuestro padre). En su forma terrestre, Xochiquetzal fue llamada de muchísimas otras formas, muchas de estas formas se relacionaban con horribles monstruos telúricos, como Tlaltecuhtli, Itzpapalotl o el mismísimo caimán-pejelagarto elemental, el cipactli; otras advocaciones terrestres la ligan a hermosas vírgenes del maíz (Xilonen, chicome cohuatl) o a dioses-conejos borrachos y drogados (Meyáhuel), pero sin duda, la advocación telúrica más importante de Xochiquetzal era la que los mexicah llamaron Tlazoltéotl (Ella, la que devora la suciedad), siendo una diosa de confesión y perdón, siendo para ellos una madre, más alla de una madre, una abuela amorosa e indulgente, la madre de los dioses (Teteo Inan) que se comía los pecados de los hombres en confesión, como la tierra que se come los residuos de los que viven y los que mueren y los vuelca en vida. Tlazoltéotl es literalmente la madre tierra, y probablemente la diosa más importante en el panteón mexicah, regente absoluta del día Jaguar (Ocelotl) en el calendario sagrado. El Jaguar está relacionado con la tierra en su calidad nocturna, pues las manchas de su piel semejan el cielo estrellado. El jaguar es el lado obscuro de el elemento tierra: su capacidad de transmutación. La diosa Tlazoltéotl sigue aún siendo adorada en México, pero con una visión muy distinta a la visión mexicah, en mi muy particular opinión, con una visión estéril.
La leyenda de Xochiquetzal, de probable origen Tolteca, es muy vieja, mucho más que los Mexicah mismos y es la leyenda-prototipo que dió pié a muchas otras leyendas usadas por civilizaciones posteriores.
Toda leyenda mesoamericana, parece tener diferentes "dimensiones" en la que puede ser leída. Una interpretación del Tamoanchán propone que éste no es más un simil de nuestra vida intra-uterina, el paraiso del agua y la niebla... el paraíso perdido.
El calendario ritual mesoamericano (el tzolkin para los mayas, popularizado, corregido, aumentado y brutalmente occidentalizado por José Argüeyes) tiene 260 días de duración (20 meses de 13 días), lo que es equivalente a nueve meses occidentales, que es la duración del periodo de gestación de un ser humano... este calendario no era usado por la gente común y corriente, ni con propósitos agrícolas (para eso se tenía el de 360 días: para las cosechas y las fiestas). El calendario de nueve meses era usado por los sabios y parteras, era el calendario que le daba nombre a la gente cuando nacía y determinaba el rol social que estas tendrían, basado en la posición del sol, de la luna, venus y de las pléyades en el cielo al momento de que un individuo llegaba al mundo. Los nahuas conocían este calendario como tonalpohualli, lo heredaron de los toltecas, y en todo mesoamérica, desde el principio de la civilización, este mismo calendario ritual se ha usado para comprender el intricado lenguaje que habla el cielo y consecuentemente prevenir y entender sus consecuencias en la tierra. Este calendario es el mayor logro cultural de las civilizaciones antiguas en México, y es una herramienta científica para comunicarse con el cielo, ese cielo perdido de niebla y agua, el vientre materno, el tamoanchán.
"Nació Cintéotl en Tamoanchán
Dónde se yerguen las flores, flor!
Nació Cientéotl en región de lluvia y niebla
Donde son hechos los hijos de los hombres
El lugar en donde hay peses color esmeralda... "
Códice Matritense folios 279v.-280r.
En este cantar prehispánico que se entonaba tras un largo ayuno en la fiesta de los tamales de agua "Atamalcualliztli", que se celebraba el primer mes del año, llamado Ochpaniztli y se celebraba cada ocho años y como puede verse la celebración refiere al Tamoanchán, el lugar de la niebla y el agua, "dónde son hechos los hijos de los hombres". Las celebraciones y los ritos ejecutados en Atamalcualliztli eran básicamente una versión más solemne y festiva de aquellos celebrados anualmente durante el mes de Ochpaniztli, pero el tema en ambas celebraciones, en todo caso, era el mismo: el Tamoanchán.
Otra forma de ver esta leyenda, tiene que ver con una visión más geográfica del paradisiaco Tamoanchán. El concepto de Tamoanchán para los nahuas se relaciona muy directamente con leyendas y mitos que durante todas las diferentes eras del México prehispánico recorrieron la región... mitos que hablaban de un imperio antiguo, sabio y poderoso, un imperio antiguo y gloriosísimo cuya cultura, arte y ciencia, marcaron la historia de méxico para siempre, del que conservamos evidencias, pero del que no sabemos realmente nada y del que aún en tiempos muy antiguos ya nadie sabía nada. La misteriosa civilización que inventó el calendario mismo, un imperio antigüísimo, anteriór a los poderosos toltecas, anterior a los sabios mayas y a los misteriosos zapotecos..., Los padres de Tlaloc y de la serpiente emplumada los que iniciaron todo, los que marcaron la diferencia entre el animal y el hombre, una de las seis civilizaciones "raíz" del planeta mismo, los Olmecas.
Los Olmecas vivían entre agua, en el actual estado mexicano de Tabasco, su capital, hoy llamada "la venta" (llamada así por no haber referencia alguna de como pudiera haberse llamado originalmente) estaba ubicada a unos cuantos kilómetros de la capital del estado, la actual ciudad de Villahermosa, este puede muy bien ser el Tamoanchán geográfico.
Situada en una isla rodeada de dos enormes ríos que la inundaban constantemente, en un sopor selvático, de brutal calor, agua y por lo tanto, frecuente niebla y abundantes lluvias. Y a pesar de las frecuentes inundaciones, era un verdadero paraíso, en donde todo crecía, lo que fuera, en la cantidad que fuera y los 365 días del año, como hasta la fecha (Y hasta la fecha se inunda)... es muy cagado que haya en méxico una canción popular que diga: "... Tabasco es un eden", probablemente lo era también para los antiguos mexicanos, Tabasco, el origen de la cultura en mesoamérica, el paraíso del agua, el calor y la fertilidad... el paraíso en donde fue posible que naciera la civilización, la humanidad (Cintéotl).
El Tamoanchan, en su calidad de origen de la civilización, es una de los seis puntos en el planeta en dónde se dió una "civilización originaria", es decir, no influenciada por ninguna otra civilización en el mundo, una verdadera flor de la tierra. Todas las miles de culturas y civilizaciones que han florecido y decaido en la tierra entera derivan de tan sólo seis civilizaciones raíz, esparcidas por todo el planeta: en la media luna fértil, en el valle del Indo, en el valle del río Amarillo, en la región del Lago Titikaka, en la cuenca del Nilo, y por supuesto, en el Tamoanchán, medio sumergido entre los interminables y caluros pantanos del Golfo de México, que calientes, húmedos y fértiles, sirvieron de amable útero para un imperio, cuyo arte, religión, ciencia y, por encima de todo, cuya cosmovisión ha marcado y aún marca el camino, la forma y el destino de mesoamérica.
Otra forma de ver el mito de Tamoanchán, tiene quen ver con el otro calendario, el secular, el de 365 días, que era usado por todos y se dividía en 18 meses de veinte días, llamados lunas o "Meztli" y un mes especial entre el último y el primer mes de cada año, que consistía de tan sólo cinco días llamados "nemontemi" en los que la gente evitaba salir de sus casas por ser estos días nefastos para cualquier actividad. En cada Meztli se celebraban fiestas correspondientes a la estación del año en que la veintena caía. A grandes razgos, puede decirse que el año se dividía en dos grandes estaciones: la estación lluviosa y la seca. En México cada una de estas estaciones tiene una duración de aprox seis meses occidentales. La estación lluviosa estaba íntimamente relacionada con la mujer, el sur, la tierra, el calor y la obscuridad; mientras que a la estación seca se asociaba con lo masculino, el norte, el cielo, el frío y la luz. Según Michael Graulich, la veintena que daba inicio al año era Ochpaniztli, la fiesta del barrido, en que la gente barría sus casas, patios y caminos (en especial los cruceros), se celebraba en plena primavera justo al inicio de las primeras lluvias del año.
En Ochpaniztli se celebraba la transgreción de Xochiquetzalli en Tamoanchán, y su consecuencia, el nacimiento de Cintéotl. Al mismo tiempo, se ofrecían rituales a algunas otras diosas que aparecen de alguna forma, relacionadas con Xochiquetzalli, quien además de ser la diosa del amor, del sexo, el placer y del orgasmo femenino, también se le relaciona muy directamente con la luna, más en particular, con la luna llena. Xochiquetzal es la mujer en su plenitud, una flor abierta, una mujer de 26 años (el número sagrado, 13, muliplicado por dos). Xochiquetzalli es la diosa patrona (en el calendario ritual de 260 días) del día llamado Xóchitl, flor, el día número veinte, el primero y el último.
La númerología pre hispánica en América es terriblemente compleja y a la vez terriblemente simple, se basa en un sistema vigesimal cuya cuenta inicia con un cero, representado por los Mayas como una concha marina abierta. El número cero y el número veinte, son expresados con el mismo símbolo. Este número, el "cero-veinte" es ambas cosas, el inicio y final de un cíclo y lo es al mismo tiempo. Xochiquetzal no es una suerte de "Venus" mesoamericana, ella es tal vez, más cercana a la idea de "Hera"; ella representa el sexo y la belleza, el orgasmo mismo, la gran exploción que destruye y que genera (cero-veinte), la flor que extiende cuanto puede sus pétalos hacia el cielo, el éxtasis y el orgasmo; la mujer en su momento más fértil, la luna llena.
De la misma forma en que la mayoría de las leyendas mesoamericanas pueden entenderse en varios niveles, los dioses en la mesoamérica antigua eran frecuentemente conocidos con diferentes nombres cuando se les relacionaba con la tierra, el cielo o el inframundo (los tres niveles de la existencia en la cosmovisión antigua), es decir un diós o diosa, tiene equivalentes telúricos o celestiales y en ocasiones infernales.
Un ejemplo Claro de una historia paralela a la caída de Xochiquetzal es la de aquella a quien los aztecas llamaban "la de los coyoles (Cascabeles) en la cara", la Coyolxauhqui, quien era la mayor de 401 hermanos (relacionados con las estrellas, los Hutzinahua, como hermanos menores de la luna llena y con los huastecos), y eran conocidos como "los conejos". Los conejos eran opulentes, sedentarios y se la pasaban felizmente borrachos y fornicando en lugar de adorar a los dioses. Ella era la hermana mayor de todos los conejos (la gran adúltera, la gran pecadora y transgresora).
COHUATLICUELa madre de la Coyolxauhqui y de todos sus hermanos-conejos se llamaba Cohuatlicue (Ella,la de la falda de serpientes), y un día, de buenas a primeras, la Coyolxauhqui, al enterarse de que su madre estaba misteriosamente embarazada, intentó matarla por creerla una golfa, ya que nadie sabía quien podría posiblemente ser el padre, y aunque Cohuatlicue no era una santa (nadie con 401 hijos lo es), en el caso particular de este embarazo de Cohuatlicue, tras el que daría a luz a Huitzilopochtli, no se trataba de un embarazo consecuencia de un acto de golfería, de hecho, no fue consecuencia de ningún tipo de acto sexual, sino de una maraña de plumas de paloma (Huílotl) que cayó del cielo mientras ella barría, y que ella guardó en su seno. Poco después, ella buscó la bola de plumas y para su sorpresa vió que había desaparecido. Luego de eso, ella estaba milagrosamente preñada.
Cuando Coyolxauhqui va a matar a su madre Cohuatlicue por golfa (junto con sus otros cuatrocientos conejos-hijos a quienes Coyolxauhqui les había calentado la cabeza), todos se encontraban en la cumbre del cerro llamado Coatépetl y ahí, en ese mismo momento nació Hutzilopochtli, que defendiendo a su madre luchó feróz contra los conejos y lanzó una enorme serpiente de jade encendida en llamas (La Xiuhcohúatl) contra su hermana, quien fue hecha pedazos al ser golpeada y estos pedazos fueron a rodar cerro abajo, hasta la base del Coatépetl. Los conejos fueron masacrados y los que huyeron, fueron cazados e igualmente muertos en su inmensa mayoría. El templo mayor azteca representaba precísamente esta escena, la estatua de Coyolxauhqui hecha pedazos en la base de la pirámide y la de huitzilopochtli victorioso en la cima. El templo mayor mismo es una representación del Cohuatepetl en una de sus dos crestas (la derecha, visto de frente) y del Tlalocan-tamoanchán en la otra, representando ambas leyendas, la Tolteca y la Mexica, es decir, los dueños originarios de la tierra y los advenedizos, los sabios y los chichimecas (salvajes), la gentil agua y el voraz fuego (El escudo Mexicah era el alt tlachinolli, que significa "agua y cosa quemada"... eso era Tenochtitlán, el resultado del matrimonio entre los sabios y refinados Toltecas y los salvajes Chichimecas, con sus sacrificios multitudinarios. Tenochtitlan, fundada por aztecas por muchos años acentados y aculturados en Tula (La capital Tolteca) y aliados después con reinos toltecas como el de Colhuacán y Tetzcoco.
La leyenda de Coyolxauhqui y Cohuatlicue habla también de la caída de la transgresora, es un símil de la leyenda de Tamoanchán, leyenda que los aztecas apreciaban, pero que no era de ellos. Ellos la habían heredado del gran imperio Tolteca, que para el tiempo del gran glamour azteca, ya había desaparecido; y a su vez, este mito de Coyolxauhqui, es un refrito de otro antiguo mito tolteca que habla del nacimiento de Quetzalcohuatl, la serpiente emplumada, quien cientos de años después, los advenedizos mexicas tendrían a bien sustituir por Huitzilopochtli.
MEYAHUEL
Otra leyenda con los elementos del Tamoanchán es la leyenda de la doncella Meyahuel.
Cuando los dioses terminaron de crear el mundo, se dispuso, al principio de la actual era, en lo que hoy es Teotihuacán, una gran asamblea de todos los dioses. En ella se crearon la luna y el sol, que darían sustento a la nueva humanidad y todos los dioses fueron sacrificados para darle movimiento a este último, quien una vez creado, inmóvil en el cielo, comenzaba a quemar todo en la tierra. Una vez perpetrada la inmolación de los dioses, el sol caminó y los dioses (ahora en otro nivel de existencia) deciden que hay una cosa más que necesitaba la quinta generación de hombres que ocuparían la tierra (nuestra generación), y lo que le hacía falta al hombre era una razón para vivir.
Una vez que se le había dado al hombre un lugar que habitar y un sustento, era precíso también regalarle algo que le brindara consistencia a su existir, darle un sentido. Los dioses pensaron y pensaron pero no llegaban a nada, hasta que al Tezcatlipoca Blanco (es decir, Quetzalcohuatl) en su advocación de Ehecatl, el viento; se le ocurrió una gran idea. Pensó en una mujer joven y muy hermosa que alguna vez había conocido y que vivía en uno de los trece cielos junto con muchas otras doncellas igual de hermosas y gentiles, pero de entre todas, la serpiente emplumada pensó solamente en ella. Así que decidió subir al cielo para poder traérsela a la humanidad como fuente de inspiración celestial. El problema principal, era que esta doncella, de nombre Meyahuel, vivía celosamente protegida por su abuela, una vieja horrible y de mal genio. Una bruja muy poderosa llamada Tzitzímitl, cuyo nombre significa literalmente, la horrorosa.
La vieja Tzitzímitl era la líder de un grupo de demonios llamados tzitzimime, quienes la obedecían incondicionalmente y la ayudaban a cuidar a sus demás nietas-doncellas.
Llegó Ehecatl-Quetzalcohúatl por la noche al lugar en que las muchachas dormían, y silencioso y discreto, como el viento que era, se acerco a aquella de nombre Meyáhuel, y le habó al oido, le explicó el motivo de su ascenso al cielo y le hizo ver sus razones, le contó del gran vacío en el corazón de los hombres. Meyahuél, conmovida, accedió a bajar con él y junto a la raza humana al tlalticpac, a la tierra. Y así, silenciosamente, sin despertar a la vieja Titzímitl, comenzaron el camino de regreso.
Cuando llegaron a la tierra, justo en el momento en que las plantas de sus pies tocaron el suelo, se fundieron en un abrazo (¿un abrazo sexual?) y juntos se transformaron en un solo árbol robusto y alto. La mitad de ese árbol, la mitad derecha, era el sauce precioso y era la mitad de Ehécatl; y a la otra mitad, la de Meyáhuel, se le conoció como el árbol florido (igual que el árbol que se rompió en tamoanchán).
En algún momento mientras los prófugos amantes descendían a la tierra, la vieja Tzitzímitl despertó y al ver que Meyahuel no estaba, se puso fúrica y mandó a sus demonios Tzitzimime (cosas espantosas); que eran como zombies, de carne podrida, terregosos, de ropa muy raída y cabellos enmarañados; a buscarla a la tierra. Cuando los tzitzimime bajaron, pasaron de largo el gran árbol y no lo notaron, pero cuando la vieja bajó, después de ellos, lo miró e inmediatamente reconoció a Meyáhuel en la mitad izquierda del árbol. Ordenó a sus demonios destrozar el árbol florido y dejar al sauce precioso intacto y así lo hicieron los Tzitzimime, destrozaron a Meyáhuel, la masticaron y regaron sus pedazos por ahí.
Cuando se fueron, la serpiente emplumada volvió a su forma original y lloró por Meyáhuel. Se dió a la tediosa labor de ir por el mundo recogiendo cada uno de sus pedazos de su amada y les dio sepultura en las milpas de los hombres y para sorpresa de hombres y dioses, de sus restos nació una extraña planta, una planta de muchas aspas triangulares dispuestas en círculo, unas sobre otras y que al cortarla da un líquido dulce, que al ser fermentado, se vuelve mágico y le da una perspectiva a la humanidad. Nació el maguey y con él el pulque (bebida relacionada con la luna llena por su color blanco, muy puro), nació lo que le daría sentido a la vida del hombre, NACIÓ EL ESTADO DE CONCIENCIA ALTERADA.
Renació Meyáhuel con cuatrocientos pechos (las muchas pencas de un maguey adulto) para alimentar a sus cuatrocientos hermanos, los dioses del pulque; los cuatrocientos conejos borrachos y fornicadores que se amamantan de pulque que sale de los cuatrocientos pechos de su hermana.
Meyahuel en su nueva calidad de Maguey, cobra un nuevo e interesante significado en la mitología azteca, el maguey se vuelve una especie de luna llena terrestre, Meyahuel es vista como la Xochiquetzalli de la tierra y los conejos tienen su equivalente en las estrellas huitzinahua, hermanos de la Coyolxauhqui, o los enanos tlaloques sirvientes de Xochiquetzal en el paraíso.
Xoxhipilli
Hay Muchas, muchísimas otras historias en el México antiguo que con otras palabras, símiles y personajes, hablan sobre la luna llena, su muy fértil acto de transgresión y su caída. Incluso las historias de Meyahuel, Xochiquetzal y Coyolxauhqui tienen frecuentemente muchas otras variantes en tiempo, espacio, personajes y forma; pero todas tienen en común el hecho de que la luna llena cae del cielo a la tierra y se rompe en pedazos y la caida es causada por una transgresión... pero más allá de todo, hay un resultado, hay un producto que se genera de todo eso y que parece hacer que todo valga la pena; transgresión, penitencia, llanto, todo. En todas las historias de la luna llena hay un producto precioso. Cintéotl, Huitzilopochtli, el pulque, etc...
Tres elementos siempre en común: uno de ellos, delicado y noble (femenino); otro, una necesaria ruptura (algo partido en DOS o en MUCHOS); y, en consecuencia, un producto precioso, aventurero y siempre transgresor en si mismo (masculino).
En Ochpaniztli, la fiesta del barrido, se celebraba todo lo relacionado con la mujer, en plena primavera, al inicio de la mitad lluviosa del año y se celebraba entonces, por que los antiguos relacionaban al elemento agua con lo femenino. La celebración contraparte de Ochpaniztli ocurría seis meses después, al inicio de la segunda mitad del año, la mitad seca. El nombre de la fiesta era Tlacaxipehualiztli y en ella se celebraba todo lo relacionado con el género masculino y el fuego. Ambas fuerzas, masculina y femenina, agua y fuego eran los dos grandes pilares del año, su inicio y su final, y en general de toda la cosmovisión prehispánica en México. Ambas fuerzas son los componentes que forman al diós máximo entre los antiguos nahuas , a Ometéotl (Ome, dos y Téotl, divinidad, literalmente, el diós-dos), quien es visto cómo un sólo ser y que vive absolutamente solo en el más alto de los cielos. Ometéotl es el diós creador, el que vive solo, del que, según Nezahualcóyotl, "nadie puede ser amigo"; el diós único del que todos los demás resultan siendo representaciones de uno u otro de sus dos lados, al que nadie jamás le construyó un sólo santuario, por ser la tierra misma ya un santuario para él. Agua-resequedad, ochpaniztli-tlacaxipehualiztli representaban en su conjunto una suerte de yin-yang que constituía en si una sola unidad "Atl-tachinolli", que litaralmente significa "agua", Atl y "cosa quemada", Tlachinolli (del verbo "tlatla", quemar).
Feuertrunken!

You are here because this existance needs you as you are, OTHERWISE, sombody else woudl have been here. Existance would have not helped you to be here, right in the exact moment and place of your life in which you are right now. Existance would not have created you.

You are fulfilling something very essential, something very fundamental, just as you are. If god wanted a Buddha, he could have produced as many Buddhas as he wanted. He produced only one Buddha, that's all, that was enough. Since then, he has not created another Buddha again, or another Christ, he has created you instead. Just think of the respect that the universe has given to you! you have been chosen... not the Buddha, not the Christ, not the Krshna.
You will be needed more, that's why. You fit more in the world of here and now, you are a son of the times as they are now. They contributed with their fragrances to build the world of their times. Now you have to contribute your fragrance.
But the moralists, the puritans, the priests, they go on teaching you, they go on driving you crazy, they tell the rose: "become a lotus!", then they tell the lotus: "what are you doing here? you have to become something else" they drive the whole garden crazy, everything starts dying because nobody can ever anybody else, that is simply not possible.
That's what has happened to humanity. Everybody is pretending, authenticity is lost, truth is lost. Everybody is trying to show you that thay are something else. Just look at your self: you are pretending to be somebody else -but you can be only yourself, there's no other way, there has never been, there is no possiblility that you can ever be anybody else. You shall remain yourself. You can enjoy it and bloom, or condemn it and wither away.
OSHO

sola vez el total de quienes somos, pues son el pulsar materializado de algo que viene de adentro, de algo que puede no parecer físico, ni comprobable, de algo virtual y absolutamente subjetivo y que sin embargo existe: nuestra mente; su superficial conciencia y su profundísima obscuridad subconciente. Sentada en medio de ambas, en el punzante filo entre ambas, observando en silencio, pulsando, como un corazón holográfico que en vez de bombear sangre, bombea existencia, cístola, diástola, así es como vive la bestia. En tremenda, constante y eterna agitación y en tremenda, constante y eterna relajación, cístola, diástola. En el lugar en que todo cambia y todo permanece constante. El nombre de su hogar es Omeyocán.


La súbita visión de la realidad, la conciencia, debe representar una experiencia terriblemente traumática para un animal, hasta entonces inocente, que no sabe más que recurrir a sus increíbles instintos que tan bien le han servido por miles de generaciones para sobrevivir en el mundo, y entonces, como le sucede a todo animal cara a cara con aquello que desconoce, su cerebro reptil desenvaina la más efectiva de sus espadas, el miedo. Y el miedo hace a un individuo operar en automático y lo hace de pronto distorsionar la realidad para defenderse de ella, y a partir de esta distorsión, utiliza elementos del mundo real, para construir una entramada red de realidades virtuales que funcionan única y exclusivamente para el individuo que las usa, y aunque son absolutamente indescifrables para todo otro animal conciente, el lenguaje le aporta al ser símbolos adecuados para su utilización social, esta es otra de las grandes dualidades que el animal conciente enfrentará en su vida, la de compartir un lenguaje comprensible por fuera y estar total e incomprensiblemente loco por dentro. 

La Torre, el Astro y la Consultante.
Me quedé atónito, no podía creer lo absurdo de la situación… el asunto entero se volvió más patético de lo que me es posible manejar, caray, en serio… una cosa es el drama, otra lo camp… algo adentro se fracturó irremediablemente en ese momento, algo simplemente se fue y ella lo notó. Me miró muy fijo, casi a punto de llorar y prometió de muchas formas distintas que todo estaría bien, que lo superaríamos; mentía, por supuesto, yo también mentí, y aunque sabíamos bien que no sería ese nuestro último encuentro, sabíamos también que aquella era nuestra despedida, nuestro cierre... se marchó rápido, se apresuró a entrar en su auto y arrancó… contuvo las lágrimas hasta justo antes de doblar la esquina. Después de ese día, nada más que frío ent
re nos.

